viernes, 22 de enero de 2010

Invierno... que ya te agotas...

Invierno que nublas mis sentidos
fuente de desesperanza,
Tu niebla y tus silvidos
se ahogan entre palabras.

Invierno, eres cuaderno
de grandes páginas blancas
sentidos desbordados
que caen como las lágrimas.

Invierno que forras la mañana
y el corazón de escarcha
escucha mi intrépida lucha
por conservar mi alma.

Mantenme, mi amada helada
el corazón en llamas,
Aguarda y entre las sombras
vendrá la calma.

martes, 19 de enero de 2010

La pestaña del Lobo

Si no sales al bosque, jamás ocurrirá nada y tu vida jamás empezará.

-No salgas al bosque, no salgas -dijeron ellos.
-¿Por qué no? ¿Por qué no tengo que salir al bosque esta noche? -preguntó ella.
-En el bosque habita un enorme lobo que se come a las personas como tú. No salgas al bosque, no salgas por lo que más quieras.

Pero, naturalmente, ella salió al bosque y, como era de esperar, se encontró con el Lobo, tal como ellos le habían advertido.

-¿Lo ves? Ya te lo decíamos -graznaron.
-Eso es mi vida, no un cuento de hadas, zopencos -replicó ella-. Tengo que ir al bosque y encontrarme con el lobo; de lo contrario, mi vida jamás podrá empezar.

Pero el lobo que ella encontró había caído en una trampa, se le había quedado la pata prendida en un cepo.

-¡Socorro, auxilio! ¡Ay, ay, ay! -gritaba el lobo-. ¡Socorro, ayúdame y te daré la justa recompensa! -añadió.

Porque eso es lo que hacen los lobos en los cuentos de esta clase.

-¿Y cómo sé yo que no me vas a hacer daño? -le preguntó ella, pues su misión era hacer preguntas-. ¿Cómo sé yo que no me matarás y me dejarás reducida a los puros huesos?
-Mala pregunta -dijo el lobo-. Tendrás que confiar en mi palabra.

Y el lobo reanudó sus aullidos y lamentos.
¡Ay! ¡Ay! ¡Ay!
Sólo hay una pregunta
que merece la pena hacer, hermosa doncella,
¿dóooonde está
el
almaaaaaa?
-Oh, lobo, voy a correr el riesgo. ¡Vamos allá! Abrió la trampa, el lobo sacó la pata y ella se la envolvió con hierbas medicinales y plantas.
-Oh, gracias, dulce doncella, mil gracias –dijo el lobo, lanzando un suspiro.

Pero, como había leído demasiados cuentos que no debía, ella exclamó:
-Bueno, ahora ya puedes matarme, anda, terminemos de una vez.

Pero no fue eso lo que ocurrió. En su lugar, el lobo alargó la pata y se la apoyó en el brazo.

-Soy un lobo de otro tiempo y lugar -dijo. Y, arrancándose una pestaña del ojo, se la entregó diciendo-: Úsala y procura ser sabia. De ahora en adelante sabrás quién es bueno y quién no lo es tanto. Mira a través de mi ojo y lo verás todo con claridad.


Por dejarme vivir,
te ofrezco vivir
como jamás en tu vida has vivido.
Recuerda que sólo hay una pregunta
que merece la pena hacer, hermosa doncella,
¿dóooonde está
el almaaaaaa?


Y así la doncella regresó a la aldea,
alegrándose de estar viva.
Y esta vez cuando ellos le dijeron,
“Quédate aquí y cásate conmigo”,
o “Haz lo que te digo”,
o “Di lo que yo quiero que digas,
pero que todo quede tan en secreto
como el día en que viniste”,
la doncella tomó la pestaña del lobo
miró a través de ella
y vio sus motivos
tal como jamás los había visto.
Y la vez en que
el carnicero pesó la carne
ella miró a través de la pestaña del lobo
y vio que pesaba también su pulgar.
Y miró al pretendiente
que le decía “Soy el que te conviene”,
y vio que no le convenía para nada.
Y de esta manera y muchas más
se salvó
no de todas
pero sí de muchas
desgracias.
Pero, además, con esta nueva visión, no sólo vio al astuto y al cruel sino que el corazón se le hizo inmensamente grande, pues miraba a las personas y las volvía a calibrar gracias al don que le había otorgado el lobo al que ella había salvado.
Y vio a los que eran verdaderamente buenos y se acercó a ellos,
encontró a su compañero y permaneció a su lado todos los días de su vida,
percibió a los valerosos y se acercó a ellos,
captó a los fieles y se unió a ellos,
vio perplejidad por debajo de la cólera
y se apresuró a disiparla,
vio amor en los ojos de los tímidos
y se inclinó hacia ellos,
vio sufrimiento en los callados
y cortejó su risa,
vio necesidad en el hombre sin palabras
y le habló,
vio fe en lo más hondo de la mujer
que afirmaba no tenerla
y se la volvió a encender con la suya.

Vio todas las cosas
con la pestaña del lobo,
todas las cosas verdaderas
y todas las cosas falsas
todas las cosas que iban contra la vida
y todas las cosas que iban a favor de la vida.

Todas las cosas que sólo podían verse
a través de los ojos de aquel
que pesa el corazón con el corazón,
y no sólo con la mente.
Así descubrió que era cierto lo que dicen, que el lobo es la más sabia de las criaturas. Si prestas atención, el lobo cuando aúlla hace siempre la pregunta más importante, no dónde está el alimento más próximo, la pelea más próxima o la danza más próxima:
Sino la pregunta más importante
para ver dentro y detrás,
para sopesar el valor de todo lo que vive,
¿dóooonde estáaaa
el almaaaa?
¿Dónde está el alma?
¿Dónde está el alma?

Sal al bosque, sal enseguida. Si no sales al bosque,
jamás ocurrirá nada y tu vida no empezará jamás.
Sal al bosque,
sal enseguida.
Sal al bosque,
sal enseguida.

(Clarissa Pinkola Estés)

domingo, 29 de noviembre de 2009

Bajo una pequeña estrella

Bajo una pequeña estrella

Wislawa Szymborska

Que me disculpe la coincidencia por llamarla necesidad.
Que me disculpe la necesidad, si a pesar de ello me equivoco.
Que no se enoje la felicidad por considerarla mía.
Que me olviden los muertos que apenas si brillan en la memoria.
Que me disculpe el tiempo por el mucho mundo pasado por alto a cada segundo.
Que me disculpe mi viejo amor por considerar al nuevo el primero.
Perdonadme, guerras lejanas, por traer flores a casa.
Perdonadme, heridas abiertas, por pincharme en el dedo.
Que me disculpen los que claman desde el abismo el disco de un minué.
Que me disculpe la gente en las estaciones por el sueño a las cinco de la mañana.
Perdóname, esperanza acosada, por reírme a veces.
Perdonadme, desiertos, por no correr con una cuchara de agua.
Y tú, gavilán, hace años el mismo, en esta misma jaula,
inmóvil mirando fijamente el mismo punto siempre,
absuélveme, aunque fueras un ave disecada.
Que me disculpe el árbol talado por las cuatro patas de la mesa.
Que me disculpen las grandes preguntas por las pequeñas respuestas.
Verdad, no me prestes demasiada atención.
Solemnidad, sé magnánima conmigo.
Soporta, misterio de la existencia, que arranque hilos de tu cola.
No me acuses, alma, de poseerte pocas veces.
Que me perdone todo por no poder estar en todas partes.
Que me perdonen todos por no saber ser cada uno de ellos, cada una de ellas.
Sé que mientras viva nada me justifica porque yo misma me lo impido.
Habla, no me tomes a mal que tome prestadas palabras patéticas y que me esfuerce después para que parezcan ligeras.

Wislawa Szymborska (Polonia, 1923)
Premio Nobel de Literatura 1996

jueves, 23 de abril de 2009

No puedo dejar de leer los mismos poemas...
de escuchar las mismas canciones...
de observar los mismos dibujos...
de pasear por las mismas calles...
Como si mi mente y mi espíritu
desearan,por un instante,
abrazar la eternidad del recuerdo... Pero
con la constante sensación
de pavor,
de miedo insano
de que en cualquier momento
podría olvidarlo todo...

La ciudad sin gente I



En esta ciudad no había nadie.
Habían casas y podías ver las luces
brillando a través de las ventanas
pero en la calle no había nadie.
---
Mire por la ventana...
Había una persona pero estaba con “eso”.
Mire por la ventana de otra casa...
Como esperaba había otra persona con “eso”

chobits

---
Les gusta estar con ellos…
más que con otras personas
por eso la gente ya no sale a la calle…

En esta ciudad no hay nadie…
Por eso me voy de viaje…
voy a buscar otras ciudades.
---


chobits

Me gustaria mucho poder encontrar a alguien…
Pero si alguna vez me encontrase con una persona que me quisiera,
que llegara a quererme de verdad…

Entonces esa persona y yo… por dificil que nos resultase tendríamos que separarnos
Aun asi quiero encontrar a la persona que me quiera…
Y con este pensamiento, hoy una vez mas… Me encamino a otra ciudad sin gente.


martes, 21 de abril de 2009

Kotowari

"En todos los calendarios siempre añadimos dos dias: "el dia menos pensado" y "un dia de estos" y tenemos la mala costumbre de dejar nuestros planes para esos dos dias..."

Podemos cambiar nuestra vida, pero normalmente no nos damos cuenta de lo facil que puede ser: Solo tenemos que cambiar de fecha nuestros planes y empezar los "hoy" en lugar de "un dia de estos"...

Se nos olvida que el tiempo es relativo y que el calendario es un invento del ser humano para facilitarnos las cosas... no para empeorarlas...

Yo empiezo hoy...

jueves, 2 de abril de 2009

Caminos





Las personas tenemos una cualidad extraña: somos capaces de reconocer que todos los demás están en su camino pero no somos capaces de ver el nuestro.
La sociedad nos ha educado pensando en que todos tenemos que seguir los mismos pasos, todos tenemos que ser como nuestras madres, o como nuestros maestros... y se han olvidado de enseñarnos a ser nosotras mismas. El camino hacia la totalidad comienza delante de tus propios pies, no busques en el camino de otros tu lugar en el mundo, pues lo único que harás será defraudarte ya que no eres como ellos.
En tu alma está escrito tu camino, el único, el que está esperando a que lo descubras y lo recorras... pues nadie más que tú puede hacerlo.

sábado, 14 de marzo de 2009

La Runa de las Brujas


Runa de las brujas
(Doreen Valiente)


Oscura noche y brillante Luna,
escuchad de las Brujas la Runa.
Este luego Sur, Oeste luego Norte,
escuchad! venid! Yo os llamo!

Por todos los poderes de la tierra y el mar
Obedeced mis órdenes.
Vara, pentáculo y espada,
Obedeced mi palabra.

Cuerdas e incensario, látigo y puñal,
Despertad a todos a la vida.
Poderes de la espada de las brujas,
Venid cuando la carga se haga.

Reina del cielo, reina del submundo,
Envía tu ayuda dentro del hechizo.
Cazador Astado de la noche
Cumplid mi voluntad por el derecho mágico.

Por los poderes de la tierra y el mar,
Lo que he dicho, "¡que así sea!"
Por todo el poder de la luna y el sol
Como es mi voluntad,¡así debe estar hecho!

Eko, eko Azarak,
Eko, eko Zomilarak,
Eko, eko Cernunnos,
Eko, eko Aradia.

domingo, 8 de marzo de 2009

EL CAMINO DE LA GUERRERA "HEYOKA"

Fragmentos del libro: "El Vuelo de la Séptima Luna", de Lynn Andrews.


"Al día siguiente decidí ir a visitar a Ruby caminando, en vez de
hacerlo en mi coche. Necesitaba el ejercicio para volver a conectarme
con la tierra. Me puse en marcha con una mochila conteniendo los
cigarrillos y mi escudo recientemente «inacabado». Me sentía muy
intranquila y sostuve un diálogo graneado conmigo misma a lo largo
del camino. Todavía estaba muy agitada y deprimida por mi encuentro
con Perro Rojo. El hechicero había expresado muy bien un montón de
cosas. Aun cuando yo sabía que él veía la realidad de un modo
distorsionado, sus palabras me hacían sentir menos segura de mis
decisiones. Las visiones que tuve ante la barrera heyoka, si bien
fueron gratificantes, también habían sido muy confusas. ¿Realmente
había visto a Agnes y Ruby como hombres jóvenes? Estaba segura de la
percepción que tuve. ¿Y qué significaba ello para mí y para mi vida en
Los Ángeles? Comprendí que el mundo no es como parece y que la mayoría
de nosotros tiene todo trastocado, pero, ¿qué iba a hacer, trastocar
mis actividades y mi comportamiento de un modo que parecería absurdo y
necio para todos cuando volviese a vivir en mi casa? Recordé la
primera vez que regresé de Canadá. Fue muy difícil para mí, porque no
podía explicar nada sobre mis experiencias. Mi hija se consideró
excluida, y mis amigos se sintieron desconcertados por lo inverosímil
de mis vivencias. Me había resultado enormemente difícil volver a casa
para pagar facturas y ganarme el sustento, para no hablar de la
representación de los juegos sociales. La comprensión de este camino
heyoka fue incluso más difícil. No podía resolver cómo aplicar esta
filosofía para mí misma. De modo que decidí obtener algunas respuestas
de Ruby cuando le mostrase el escudo inconcluso. Suponía que era lo
que Agnes quería que hiciese, pues ella se negó a darme alguna
explicación. Entonces, una vez más, tal vez Agnes quería que las
respuestas me llegasen a mi debido tiempo. Como consecuencia de ello,
yo me sentía deprimida e insegura. Era indudable que necesitaba
despejar mi mente. Seguía viendo aquellos horribles recortes de papel
de Phoebe. ¿Realmente había sucedido todo eso?
Cuando llegué a la cabaña de Ruby, el cielo estaba encapota¬do y una
ligera brisa movía la copa de los árboles. Ruby estaba parada en la
puerta, secándose las manos con una toalla.
-Hola, Ruby. Estoy aquí.
-Me pareció que era usted. Tiene el escudo, ¿no es cierto?
-Sí -dije, levantándolo para mostrárselo como si estuviese
ofreciéndole la luna.
Ruby lo cogió y de inmediato me dirigió una de sus grandes sonrisas de
satisfacción. Tan pocas veces había visto esa expresión en su rostro,
que por un momento Ruby me pareció una extraña.
-¡Alto! —exclamó—, éste es verdaderamente un escudo, Lynn.
Examinó atentamente cada centímetro del escudo. Apoyando la palma de
su mano sobre la cara del escudo, Ruby era capaz de conocer los
colores que utilicé y de hacer comentarios acerca de su pertinencia.
Leyó mi escudo con minuciosidad. Nunca estuve más impresionada con su
capacidad para ver sin ojos que en ese momento.
-¿Dónde está July? ¿Y Ben y Drum? -pregunté, como si acabase de darme
cuenta de su ausencia.
-Los he enviado a cada uno de ellos a realizar un viaje diferente.
Estarán de regreso el lunes, dentro de tres días. Estarán fuera el fin
de semana.
Ruby me indicó que entrase y me sentase a la mesa. Colocó el escudo
entre nosotras con gran cuidado. Luego hizo algo de lo más insólito en
ella. Arrastró su silla alrededor de la mesa para sentarse junto a mí.
-Sólo quiero estar un poco más cerca de usted —dijo—. Eso me ayuda a
verla mejor. Lo que voy a decir es importante. No tome notas.
Simplemente escúcheme. Trataré de despejar su confusión. Sé que ésta
atravesando un período muy duro para usted.
Encendió un cigarro y lo sostuvo elevado en el aire durante un
instante. Yo sabía que era su modo de rezar.
-Quiero ponerla en el camino correcto -dijo finalmente-. Y el camino
correcto es aquel donde se unen todos los caminos. Hay muchas caras
en el camino heyoka. Su cara heyoka es inusual. En general, la
humanidad conoce al heyoka como mendigo, payaso, coyote, tonto,
tramposo. Agnes me habló de las historias que usted le contó de Buda.
Si entendí correctamente, Buda fue un gran heyoka.
Ruby había caído en un estado como de trance y se expresaba con más
claridad de la que yo pensaba que era capaz, aunque su inglés seguía
siendo muy tosco.
-En primer lugar, está la Abuela Sol, quien en un tiempo fue joven y
ahora es una abuela de grandes poderes, pero un día el sol irá hacia
el vacío. Y ése es el poder del heyoka, el vacío. ¿Lynn, en qué cree
usted?
-Trato de aferrarme al presente.
-Hmm. ¿Recuerda quién es usted?
-Bueno, sí —respondí, no muy segura de lo que ella quería decir.
Ruby prosiguió.
-El heyoka no respeta ningún ritual, sistema filosófico o creencia. La
historia está contenida dentro de este poder. Acogerla a usted dentro
de la historia y hacerla vivir es un poder del heyoka. Para llegar a
ser Caballo Loco o George Washington. Es el poder de muerte,
corrupción del cuerpo por la llama y regreso a la tierra. En la mujer,
el hombre, o viceversa, el heyoka ha sido el gran amante de los
niños, curándolos y protegiéndolos. Para alguien que no participa de
esta tradición, un indio heyoka parecerá actuar de modos extraños. El
pueblo heyoka llegará y rogará por comida durante las ceremonias. La
mujer chamán no se atrevería a molestarlos, porque un heyoka tiene el
poder para destruir el ritual. Él es el alterador del ritual, el
tramposo, él pone a prueba sus creencias para ver si son reales. Para
ser una heyoka usted tiene que ser iluminada; ser una heyoka la hace
una mujer o un hombre vueltos hacia atrás porque usted ve el reflejo
de la vida, como lo vio al caminar sosteniendo un espejo.
«Quiero darle una meditación, una que me fue dada hace mucho tiempo.
Imagine que está inclinándose sobre una piscina de agua, el primer
espejo. Usted se zambulle dentro del agua y su reflejo sube para
encontrase con usted. ¿Qué sucede con su reflejo en el nivel de la
superficie de la piscina? Piense un minuto.
«Puede ver que esto es una especie de encrucijada. Si usted puede
desenmarañar todo esto, puede ir más allá de la encrucijada. Es sólo
otro símbolo. Ir más allá de lo que es conocido como la Mujer del
Búfalo Blanco, para usted sería lo desconocido. Usted tiene la muerte
verdadera con el esclarecimiento; éste es uno de muchos misterios. El
fin es el lugar donde siete caminos se bifurcan hacia el sueño. Elija
uno de los caminos si quiere poder, o puede regresar corriendo y
diciendo: "He ido demasiado lejos". Cuando baja la vista ve siete
auras: vuelva a encontrar los brazos trenzados y serpenteantes del
heyoka, y conozca el amor y la confianza.
»Una heyoka tiene el poder del calor y del frío. Puede meter la mano
dentro de una marmita conteniendo comida hirviendo y comer de ella
sin quemarse. El mundo tiene necesidad de poder para comprender de
este modo, porque es el poder del vacío, de la mujer. Los hombres
enseñan a las mujeres, las mujeres enseñan a los hombres. Ninguna
otra tradición nativa enseña al sexo opuesto. Necesitamos curar a la
mujer que hay dentro de todos nosotros.
»Somos como el agua. La heyoka tiene que ver con el erotismo original
que procede de los inicios de la vida, de sus células. Nuestras
células se contraen y expanden, y producen regeneración y vida.
Nosotras, como formas de vida, reproducimos este efecto en amor y en
conocimiento. A veces utilizamos plantas para abrirnos paso a través
de una barrera mental en las moradas interiores. Ésta es la razón por
la cual el fenómeno de expansión y contracción puede ser entendido en
amor. Porque lo heyoka tiene que ver con el amor. Es el útero, el
vacío. Si nosotras somos el lago, como yo la veo a usted en mí, yo
estoy en usted. Nosotras somos el gran espejo. No somos más que el
reflejo de los demás. Si no tengo a nadie a mi alrededor, sólo me
tendría a mí misma para definirme.
»Los agujeros negros en el universo son símbolos. Todo va hacia atrás,
hacia sí mismo, en una visión heyoka. La vida es mala, la muerte es
buena, porque hemos sido engañados por nuestras propias ilusiones. El
procedimiento tiene que ver con la paradoja de la vida: que yo la ame
significa que la odio en algún nivel. ¿Entiende?
Ruby prosiguió sin esperar mi respuesta.
«¿Recuerda ese sueño que tuvo sobre mí? Cuando usted pensó que estaba
viendo dentro de mi cabeza, un tapiz detrás de mí, esos nudos que vio
eran mis maestras heyoka. Usted puede ser fácilmente confundida por
una heyoka al pensar que ellas practican la magia negra, porque tratan
con el vacío: la muerte y el renacimiento. Pero no se trata de eso.
Una de las razones por las cuales este chamanismo es tan poderoso, es
porque es el destructor de héroes. Los héroes temen a las heyokas,
porque una heyoka puede ver a través de ellos, puede ver sus pies de
barro. Las personas que se autodefinen sólo a partir de ellas mismas a
menudo son poderosas, pero no tienen ningún útero. Necesitan la
propiedad del útero para ser hermanas y hermanos, una y otra vez.
»Yo puedo introducirme en una reunión y llevar a las personas por el
camino sinuoso de la confusión. Yo puedo meterme dentro de su cabeza
y trastocar sus pensamientos y usted no sabría qué está haciendo. Si
puedo confundirla, entonces usted sabe que debe hacerse más fuerte.
Mi vida es un magisterio. Permanezco en la sencillez, porque es lo
más sensible. No estoy fanfarroneando. Es sólo lo que es. La heyoka
siempre tendrá un paso nuevo y diferente. Estoy segura de que esto
suena extraño, pero éste es el procedimiento más poderoso si es capaz
de entenderlo. Es un procedimiento de belleza y amor. Ellas dicen que
una heyoka recuerda el sendero y toma uno diferente. ¿Cómo es eso? Si
usted encuentra a una heyoka, quie¬re cerrar sus ojos y pasar junto a
ella rápidamente, porque cualquier confrontación cambiará su vida para
siempre.
Ruby dejó de hablar, me tomó la mano durante un momento y luego
leyó mi pensamiento.
-Sé que todavía no está plenamente explicado el comportamiento
extraño de las heyoka. Ellas proceden de esta idea: una heyoka es
alguien que toma conciencia, que camina hacia atrás porque sabe que la
Diosa está detrás de ella. Confían y caen hacia atrás; saben que el
Gran Espíritu las atrapará. Ellas la hacen verse a usted misma y a
sus ilusiones. Ellas bailan la danza de la paz en un tiempo de guerra.
Luego Ruby se giró en su silla y me dio un gran beso en la mejilla.
Estuve a punto de caerme de la silla de la sorpresa.
-Ahora descanse un rato mientras yo voy a rezar sobre su es¬cudo.
Ruby se marchó y yo me tendí sobre su cama. Todo lo que ella había
dicho sonaba a verdad y danzaba a través de mi mente. Me sentí mucho
mejor y menos confusa. ¡Cómo había llegado a amar a esa vieja mujer!

miércoles, 4 de marzo de 2009

EL CREDO DEL GUERRERO




No tengo padres: hago de los cielos y la tierra mis padres.
No tengo hogar: hago de la conciencia mi hogar .
No tengo vida o muerte: hago de las mareas de la respiración mi vida y mi muerte.
No tengo poder divino: hago de la honestidad mi poder divino.
No tengo recursos: hago de la comprensión mi recurso.
No tengo secretos mágicos: hago del carácter mi secreto mágico.
No tengo cuerpo: hago de la fortaleza mi cuerpo.
No tengo ojos: hago del resplandor del relámpago mis ojos.
No tengo oídos: hago del a sensibilidad mis oídos.
No tengo extremidades: hago de la presteza mis extremidades.
No tengo estrategia: hago de lo “no ensombrecido por el pensamiento” mi estrategia.
No tengo diseños: hago de “apoderarse de la oportunidad” mi diseño.
No tengo milagros: hago de la acción apropiada mi milagro.
No tengo principios: hago de la adaptabilidad a toda circunstancia mi principio.
No tengo tácticas: hago del vacío y la plenitud mis tácticas.
No tengo talentos: hago del ingenio mi talento.
No tengo amigos: hago de la mente mi amiga.
No tengo enemigos: hago del descuido mi enemigo.
No tengo armadura: hago de la benevolencia y la rectitud mi armadura.
No tengo castillo: hago de la mente inmovible mi castillo.
No tengo espada: hago de la ausencia del yo mi espada.


- Samurai anónimo, siglo XIV