domingo, 8 de julio de 2007

Cuando Nada vale Nada

Te despierta la madrugada entre el calor de las sabanas y el frío del alba, y no hay nadie.
A tu alrededor ni si quiera se oye un murmullo, las calles vacías persiguen los sueños de los niños mientras que permaneces ahí... mirando el techo de la habitación, tratando de sentir algo, cualquier cosa... a la espera de que cualquier pensamiento recorra tu mente con el único fin de darte cuenta de que sigues vivo...

El corazón se queda callado cuando le preguntas, cuando cientos de dudas agolpan tu mente y lo único patente es la soledad que te rodea con sus fríos brazos. Ya de nada sirven las palabras... tan vacías... De nada sirve que trates de buscar un camino o una salida... Ese es el momento... solo ese momento en el que lo único que puede surjir de tus labios es una frase:
"Nada vale nada" ...

Por un momento la satisfacción regresa... Crees que así logras crear una barrera sobre tus propios miedos. Justificas tus fracasos, tus perdidas... y todo vale... Y la paradoja que crea sea sensacion en tu cabeza, estalla... y deja tras de si mas dolor del que encontró al llegar...


Cuando nada vale nada, el corazón y la mente se quedan vacíos... y los sentimientos y el instinto resurjen sin motivo, sin poder dominarlos ni razonarlos... Pasas de la tristeza a la ira, del amor al odio y al dolor, y en tu cuerpo parece no quedar cabida para tu mente enferma.

Te preguntas que te pasa, porque quien sonreía ahora tiene gravados los surcos de las lágrimas sobre su rostro eternamente. Quieres buscar un motivo, una razón que pueda hacerte pensar en regresar a la vida... o en arrebatártela para siempre... Y en ese instante, solo en ese momento en que puedes sentir el gemido del acero sobre tu cuerpo regresan las palabras... Y Nada vale Nada... Ni tan siquiera eso...


Entonces, desde la oscuridad retumban otros ecos escuchados en otras voces..: "es normal, aun no es estable"...


Me cambio la ropa manchada de sangre y dejo el camisón en el agua del baño, casi por inercia... Rebusco entre las bolsas un trozo de pan para mis mascotas y siento un lametón en el dedo al meter la mano en su jaula... y el calor regresa...
Aun me esperan las sabanas revueltas en la cama junto con mi amada soledad y las horas muertas de la madrugada. Me abraza y me susurra que no me preocupe... que debe visitar a mas almas y que algún día se marchara de allí... y que para ese día, debo aprender a estar sola.

Por la mañana no habrá nada que explicar, nada que contar, nada nuevo que esperar... No se sorprenderán al verme... Nada vale Nada...