domingo, 8 de marzo de 2009

EL CAMINO DE LA GUERRERA "HEYOKA"

Fragmentos del libro: "El Vuelo de la Séptima Luna", de Lynn Andrews.


"Al día siguiente decidí ir a visitar a Ruby caminando, en vez de
hacerlo en mi coche. Necesitaba el ejercicio para volver a conectarme
con la tierra. Me puse en marcha con una mochila conteniendo los
cigarrillos y mi escudo recientemente «inacabado». Me sentía muy
intranquila y sostuve un diálogo graneado conmigo misma a lo largo
del camino. Todavía estaba muy agitada y deprimida por mi encuentro
con Perro Rojo. El hechicero había expresado muy bien un montón de
cosas. Aun cuando yo sabía que él veía la realidad de un modo
distorsionado, sus palabras me hacían sentir menos segura de mis
decisiones. Las visiones que tuve ante la barrera heyoka, si bien
fueron gratificantes, también habían sido muy confusas. ¿Realmente
había visto a Agnes y Ruby como hombres jóvenes? Estaba segura de la
percepción que tuve. ¿Y qué significaba ello para mí y para mi vida en
Los Ángeles? Comprendí que el mundo no es como parece y que la mayoría
de nosotros tiene todo trastocado, pero, ¿qué iba a hacer, trastocar
mis actividades y mi comportamiento de un modo que parecería absurdo y
necio para todos cuando volviese a vivir en mi casa? Recordé la
primera vez que regresé de Canadá. Fue muy difícil para mí, porque no
podía explicar nada sobre mis experiencias. Mi hija se consideró
excluida, y mis amigos se sintieron desconcertados por lo inverosímil
de mis vivencias. Me había resultado enormemente difícil volver a casa
para pagar facturas y ganarme el sustento, para no hablar de la
representación de los juegos sociales. La comprensión de este camino
heyoka fue incluso más difícil. No podía resolver cómo aplicar esta
filosofía para mí misma. De modo que decidí obtener algunas respuestas
de Ruby cuando le mostrase el escudo inconcluso. Suponía que era lo
que Agnes quería que hiciese, pues ella se negó a darme alguna
explicación. Entonces, una vez más, tal vez Agnes quería que las
respuestas me llegasen a mi debido tiempo. Como consecuencia de ello,
yo me sentía deprimida e insegura. Era indudable que necesitaba
despejar mi mente. Seguía viendo aquellos horribles recortes de papel
de Phoebe. ¿Realmente había sucedido todo eso?
Cuando llegué a la cabaña de Ruby, el cielo estaba encapota¬do y una
ligera brisa movía la copa de los árboles. Ruby estaba parada en la
puerta, secándose las manos con una toalla.
-Hola, Ruby. Estoy aquí.
-Me pareció que era usted. Tiene el escudo, ¿no es cierto?
-Sí -dije, levantándolo para mostrárselo como si estuviese
ofreciéndole la luna.
Ruby lo cogió y de inmediato me dirigió una de sus grandes sonrisas de
satisfacción. Tan pocas veces había visto esa expresión en su rostro,
que por un momento Ruby me pareció una extraña.
-¡Alto! —exclamó—, éste es verdaderamente un escudo, Lynn.
Examinó atentamente cada centímetro del escudo. Apoyando la palma de
su mano sobre la cara del escudo, Ruby era capaz de conocer los
colores que utilicé y de hacer comentarios acerca de su pertinencia.
Leyó mi escudo con minuciosidad. Nunca estuve más impresionada con su
capacidad para ver sin ojos que en ese momento.
-¿Dónde está July? ¿Y Ben y Drum? -pregunté, como si acabase de darme
cuenta de su ausencia.
-Los he enviado a cada uno de ellos a realizar un viaje diferente.
Estarán de regreso el lunes, dentro de tres días. Estarán fuera el fin
de semana.
Ruby me indicó que entrase y me sentase a la mesa. Colocó el escudo
entre nosotras con gran cuidado. Luego hizo algo de lo más insólito en
ella. Arrastró su silla alrededor de la mesa para sentarse junto a mí.
-Sólo quiero estar un poco más cerca de usted —dijo—. Eso me ayuda a
verla mejor. Lo que voy a decir es importante. No tome notas.
Simplemente escúcheme. Trataré de despejar su confusión. Sé que ésta
atravesando un período muy duro para usted.
Encendió un cigarro y lo sostuvo elevado en el aire durante un
instante. Yo sabía que era su modo de rezar.
-Quiero ponerla en el camino correcto -dijo finalmente-. Y el camino
correcto es aquel donde se unen todos los caminos. Hay muchas caras
en el camino heyoka. Su cara heyoka es inusual. En general, la
humanidad conoce al heyoka como mendigo, payaso, coyote, tonto,
tramposo. Agnes me habló de las historias que usted le contó de Buda.
Si entendí correctamente, Buda fue un gran heyoka.
Ruby había caído en un estado como de trance y se expresaba con más
claridad de la que yo pensaba que era capaz, aunque su inglés seguía
siendo muy tosco.
-En primer lugar, está la Abuela Sol, quien en un tiempo fue joven y
ahora es una abuela de grandes poderes, pero un día el sol irá hacia
el vacío. Y ése es el poder del heyoka, el vacío. ¿Lynn, en qué cree
usted?
-Trato de aferrarme al presente.
-Hmm. ¿Recuerda quién es usted?
-Bueno, sí —respondí, no muy segura de lo que ella quería decir.
Ruby prosiguió.
-El heyoka no respeta ningún ritual, sistema filosófico o creencia. La
historia está contenida dentro de este poder. Acogerla a usted dentro
de la historia y hacerla vivir es un poder del heyoka. Para llegar a
ser Caballo Loco o George Washington. Es el poder de muerte,
corrupción del cuerpo por la llama y regreso a la tierra. En la mujer,
el hombre, o viceversa, el heyoka ha sido el gran amante de los
niños, curándolos y protegiéndolos. Para alguien que no participa de
esta tradición, un indio heyoka parecerá actuar de modos extraños. El
pueblo heyoka llegará y rogará por comida durante las ceremonias. La
mujer chamán no se atrevería a molestarlos, porque un heyoka tiene el
poder para destruir el ritual. Él es el alterador del ritual, el
tramposo, él pone a prueba sus creencias para ver si son reales. Para
ser una heyoka usted tiene que ser iluminada; ser una heyoka la hace
una mujer o un hombre vueltos hacia atrás porque usted ve el reflejo
de la vida, como lo vio al caminar sosteniendo un espejo.
«Quiero darle una meditación, una que me fue dada hace mucho tiempo.
Imagine que está inclinándose sobre una piscina de agua, el primer
espejo. Usted se zambulle dentro del agua y su reflejo sube para
encontrase con usted. ¿Qué sucede con su reflejo en el nivel de la
superficie de la piscina? Piense un minuto.
«Puede ver que esto es una especie de encrucijada. Si usted puede
desenmarañar todo esto, puede ir más allá de la encrucijada. Es sólo
otro símbolo. Ir más allá de lo que es conocido como la Mujer del
Búfalo Blanco, para usted sería lo desconocido. Usted tiene la muerte
verdadera con el esclarecimiento; éste es uno de muchos misterios. El
fin es el lugar donde siete caminos se bifurcan hacia el sueño. Elija
uno de los caminos si quiere poder, o puede regresar corriendo y
diciendo: "He ido demasiado lejos". Cuando baja la vista ve siete
auras: vuelva a encontrar los brazos trenzados y serpenteantes del
heyoka, y conozca el amor y la confianza.
»Una heyoka tiene el poder del calor y del frío. Puede meter la mano
dentro de una marmita conteniendo comida hirviendo y comer de ella
sin quemarse. El mundo tiene necesidad de poder para comprender de
este modo, porque es el poder del vacío, de la mujer. Los hombres
enseñan a las mujeres, las mujeres enseñan a los hombres. Ninguna
otra tradición nativa enseña al sexo opuesto. Necesitamos curar a la
mujer que hay dentro de todos nosotros.
»Somos como el agua. La heyoka tiene que ver con el erotismo original
que procede de los inicios de la vida, de sus células. Nuestras
células se contraen y expanden, y producen regeneración y vida.
Nosotras, como formas de vida, reproducimos este efecto en amor y en
conocimiento. A veces utilizamos plantas para abrirnos paso a través
de una barrera mental en las moradas interiores. Ésta es la razón por
la cual el fenómeno de expansión y contracción puede ser entendido en
amor. Porque lo heyoka tiene que ver con el amor. Es el útero, el
vacío. Si nosotras somos el lago, como yo la veo a usted en mí, yo
estoy en usted. Nosotras somos el gran espejo. No somos más que el
reflejo de los demás. Si no tengo a nadie a mi alrededor, sólo me
tendría a mí misma para definirme.
»Los agujeros negros en el universo son símbolos. Todo va hacia atrás,
hacia sí mismo, en una visión heyoka. La vida es mala, la muerte es
buena, porque hemos sido engañados por nuestras propias ilusiones. El
procedimiento tiene que ver con la paradoja de la vida: que yo la ame
significa que la odio en algún nivel. ¿Entiende?
Ruby prosiguió sin esperar mi respuesta.
«¿Recuerda ese sueño que tuvo sobre mí? Cuando usted pensó que estaba
viendo dentro de mi cabeza, un tapiz detrás de mí, esos nudos que vio
eran mis maestras heyoka. Usted puede ser fácilmente confundida por
una heyoka al pensar que ellas practican la magia negra, porque tratan
con el vacío: la muerte y el renacimiento. Pero no se trata de eso.
Una de las razones por las cuales este chamanismo es tan poderoso, es
porque es el destructor de héroes. Los héroes temen a las heyokas,
porque una heyoka puede ver a través de ellos, puede ver sus pies de
barro. Las personas que se autodefinen sólo a partir de ellas mismas a
menudo son poderosas, pero no tienen ningún útero. Necesitan la
propiedad del útero para ser hermanas y hermanos, una y otra vez.
»Yo puedo introducirme en una reunión y llevar a las personas por el
camino sinuoso de la confusión. Yo puedo meterme dentro de su cabeza
y trastocar sus pensamientos y usted no sabría qué está haciendo. Si
puedo confundirla, entonces usted sabe que debe hacerse más fuerte.
Mi vida es un magisterio. Permanezco en la sencillez, porque es lo
más sensible. No estoy fanfarroneando. Es sólo lo que es. La heyoka
siempre tendrá un paso nuevo y diferente. Estoy segura de que esto
suena extraño, pero éste es el procedimiento más poderoso si es capaz
de entenderlo. Es un procedimiento de belleza y amor. Ellas dicen que
una heyoka recuerda el sendero y toma uno diferente. ¿Cómo es eso? Si
usted encuentra a una heyoka, quie¬re cerrar sus ojos y pasar junto a
ella rápidamente, porque cualquier confrontación cambiará su vida para
siempre.
Ruby dejó de hablar, me tomó la mano durante un momento y luego
leyó mi pensamiento.
-Sé que todavía no está plenamente explicado el comportamiento
extraño de las heyoka. Ellas proceden de esta idea: una heyoka es
alguien que toma conciencia, que camina hacia atrás porque sabe que la
Diosa está detrás de ella. Confían y caen hacia atrás; saben que el
Gran Espíritu las atrapará. Ellas la hacen verse a usted misma y a
sus ilusiones. Ellas bailan la danza de la paz en un tiempo de guerra.
Luego Ruby se giró en su silla y me dio un gran beso en la mejilla.
Estuve a punto de caerme de la silla de la sorpresa.
-Ahora descanse un rato mientras yo voy a rezar sobre su es¬cudo.
Ruby se marchó y yo me tendí sobre su cama. Todo lo que ella había
dicho sonaba a verdad y danzaba a través de mi mente. Me sentí mucho
mejor y menos confusa. ¡Cómo había llegado a amar a esa vieja mujer!